Archivo de 26 agosto 2010

h1

T_D_S C_BR_N_S

26 agosto 2010

Imaginen un principio épico y apocalíptico sobre cómo nos alimentamos de los países en desarrollo para poder llevar nuestro estilo de vida, todas esas cosas sobre las que escribo, sobre cómo somos unos cabrones egoístas egocéntricos hipócritas y toooooodo eso que hemos oído mil veces en la tele, nos han dicho nuestros padres y profesores o hemos leído en la revista de Médicos Sin Fronteras (no escribo así por burlarme de los problemas del mundo, sino porque ahora mismo no soy capaz de escribir algo así sin sonar sarcástico o gilipollas).

Simplemente es que ese parece ser el problema. Todos somos brillantes personas (yo el primero) por hablar de la injusticia social y la discriminación, a todos se nos da genial hablar y hablar sobre los problemas de nuestra sociedad, pero ninguno de nosotros (y de nuevo, yo el primerísimo) mueve un puto músculo por ayudar.

Podría intentar subirme la moral diciendo que el hecho de pensar en el problema, darme cuenta de él y sentirme despierto ante la crueldad del mundo me diferencia del resto de la gente que sigue llevando su vida cotidiana. Me recuerda a esta viñeta que vi hace tiempo:

Y es que resulta que ahora todos somos Gandhi. El mero hecho de pensar en un problema sin intentar encontrar una solución, por pura lógica, no arreglará el problema. Y creerme superior o más inteligente que el resto del mundo por el mero hecho de pensar en el problema es, por pura lógica, de gilipollas.

También podría decir que no es culpa mía, que simplemente he nacido en esta sociedad que nos presiona y nos moldea a su gusto, nos educa para el fracaso y el paro y nos empuja a un agujero negro de consumismo y… Lo siento, me he quedado dormido.

Otra solución posible es que simplemente no nos importen una mierda los demás. Prefiero suponer que no, obviamente, pero es curioso, siempre que pienso en estos temas acabo llegando a esta conclusión… Algo tendrá de cierto.

De momento, la única respuesta que se me ocurre es que el guionista de Watchmen es un cabrón con suerte, porque ha encontrado la única solución hasta el momento para la situación actual, una solución que dejaría al mundo en paz y que nos pondría a todos manos a la obra. Desgraciadamente, requiere un superhéroe o dos y un gran avance en física cuántica. Ah, y un supervillano, eso que no falte. Por suerte, de esos nos sobran.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.